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La Mujer en el Mundo del Circo

La Mujer en el Mundo del Circo

En estos últimos meses, el papel de la mujer en la sociedad ha sido motivo de debate, reivindicación y movilización en prácticamente todo el mundo.

Se podría decir que es la culminación de un proceso que desde mediados de los 90 hasta nuestros días, ha espoleado la concienciación social sobre la necesidad de trabajar conjuntamente en pro del derecho individual y colectivo del género femenino, movimiento global que ha crecido de manera exponencial e irrefrenable, algo que como sociedad avanzada deberíamos de haber vindicado como una característica intrínseca e imprescindible de nuestra colectividad desde hace mucho más tiempo, por no decir desde siempre, ¿verdad?

¿Y por qué decimos desde mediados de los años 90? Porque en el año 1995 se acuñó públicamente por primera vez el término “empoderamiento femenino” en la Conferencia Mundial de las Mujeres en Pekín, en referencia al necesario aumento en la participación de las mujeres en el proceso de toma de decisiones y acceso al poder a nivel global. Y lo cierto es que desde entonces los movimientos feministas se han consolidado como uno de los pilares fundamentales de la lucha mundial por los derechos y la igualdad entre todos los seres humanos.

En Cirque Magique, creemos firmemente en la igualdad entre todas las personas, sea cual sea su condición, y desde la consciencia del denostado e infravalorado rol de la mujer dentro de la sociedad a lo largo de la historia, hemos querido reavivar el recuerdo de algunas extraordinarias figuras femeninas relacionadas con el ámbito artístico que inspira nuestro trabajo, excepcionales protagonistas de este nuevo artículo, centrado exclusivamente en el papel de la mujer en la historia del circo, tomando como ejemplo a varias artistas que han destacado en el mundo del espectáculo gracias a unas habilidades extraordinarias, sobresaliendo, por encima de cualquier carácter de género, por lo excepcional de su talento, su destreza, valor o fuerza.

 ¿Nos acompañas en este apasionante viaje? ¡¡Comencemos!!

El papel de la mujer en el circo

A lo largo de la historia, existen numerosas artistas en el mundo del espectáculo que han dejado asombrados a propios y a extraños. Sin embargo, en multitud de ocasiones muchas de ellas se vieron relegadas a un segundo plano, ocupando mayoritariamente el papel de ayudante o partenaire del artista principal, a pesar de que normalmente su carga de trabajo y responsabilidad sobre el buen resultado del espectáculo era elevadísima.

Hace ya más de un siglo, era muy común que surgieran parejas dentro de la propia compañía de circo, multitud de matrimonios entre artistas que, por lo general, tenían varios hijos que proseguían con la tradición circense de la familia, generando famosísimos linajes dentro del mundo del circo. Según esta entrevista a Diana Ruktus, hija y nieta de una afamada familia circense, cuando las mujeres que trabajaban en el circo tenían hijos, pasaban a encargarse íntegramente de su cuidado, compaginando en la medida que les era posible las responsabilidades familiares con sus ensayos y actuaciones. Un arduo trabajo que no tenía el reconocimiento que merecía y que generalmente acababa por conducir a la mujer artista a abandonar su dedicación profesional para cumplir sus obligaciones para con su familia. Toda una problemática que hoy en día continúa muy presente, y de forma generalizada, en nuestra sociedad.

Sin embargo, y por fortuna, en los últimos años podemos ver claros indicios de concienciación con respecto al papel de la mujer artista en el circo, por un lado, abandonando el cliché de considerar a la artista femenina como mera acompañante del protagonista del número, como ha llegado a comentar Alfonso de la Pola, Premio Nacional de Circo en 2017, y también realizando grandes eventos de concienciación como actuaciones homenaje a las mujeres artistas, como hizo el Cirque Du Soleil en 2015 con su espectáculo “Amaluna”. De todas maneras, ¡aún queda mucho camino por recorrer! ¡Sigamos avanzando!

Mujeres que han hecho historia en el mundo del circo

Zazel (Rosa Richter)

¿Quién se atrevería a decir que las mujeres no tienen valor? ¡Y mucho menos en presencia de Rosa Richter! La bala humana es un sobrecogedor espectáculo circense que lleva vigente  casi 150 años, aunque hoy en día está en vías de desaparición, probablemente por su elevado grado de peligrosidad. En muchas ocasiones, se le conoce como “el espectáculo del hombre bala”, aunque la realidad es que fue una acróbata la primera persona en ser lanzada con un cañón. Rosa Richter, conocida artísticamente como Zazel, fue disparada desde el interior de un enrome cañón a 6 metros de distancia en el Royal Aquarium de Londres, en 1877. Con tan sólo 14 años se convirtió en la primera mujer que desafiaba a la muerte en esta disciplina bajo la carpa de un circo, espectáculo que se convirtió en todo un clásico en las pistas de medio mundo durante las siguientes décadas.

Annie Oakley

"Las armas de fuego son sólo para los hombres." Esta extraña regla no escrita, proveniente del lejano oeste, fue reducida a polvo por los certeros disparos de Phoebe Anne Moses, más conocida como Annie Oakley. Esta conocida artista trabajó durante 17 años en el Circo de Buffalo Bill, a finales del siglo XIX, recorriendo con su espectáculo innumerables poblaciones de Estados Unidos y Europa. Sus inigualables números incluían apagar velas de un disparo, acertar diferentes blancos de forma tremendamente rápida, o en circunstancias realmente complicadas, como hacer un blanco tras otro montando despreocupadamente una bicicleta por el escenario. Fue conocida popularmente como la Dama Pistolera, y apodada como “Pequeña Tiro Fijo” por el mismísimo Toro Sentado. Su habilidad con el rifle le permitió actuar para las más notorias personalidades de la época, como la Reina Victoria o Thomas Edison. Aquí puedes ver una muestra de su infalible puntería:

Maria Spelterini

Existen pocos números más sobrecogedores que los que se realizan sobre la cuerda floja. Pasear por la fina cuerda, con la única ayuda de una pértiga en el mejor de los casos, situado a decenas y decenas de metros de altura, y sin red de seguridad, es una proeza que está al alcance de muy pocos. En este sentido, Maria Spelterini fue una funámbula de primer nivel, consiguiendo increíbles hazañas. Para que imaginemos hasta qué punto alcanzaba su destreza, ella fue la primera mujer en cruzar las Cataratas del Niágara sobre el alambre. Fue en el año 1876 y lo cruzó repetidas veces de diferentes maneras, con cestas de melocotones en los pies, con vendas, ¡incluso con grilletes en muñecas y tobillos! ¡Una gesta absolutamente impresionante!

Katie Sandwina

Siempre que hablamos de forzudos, nos viene a la mente un hombre grande y rudo, ataviado con pieles, con gesto malhumorado y un enorme bigote de puntas rizadas, ¿verdad? Pero… ¿qué hay de las mujeres de acero? Precisamente, éste era el sobrenombre con el que popularmente se conoció a Katie Sandwina, una increíble mujer de casi 2 metros de altura que poseía una fuerza sobrehumana. Nacida en Viena en 1884, comenzó su carrera en el circo familiar y se ganó su merecida fama realizando infinidad de números extremos de levantamiento de peso realmente espectaculares, cargando con decenas de niños, varios hombres adultos, e incluso con animales de tiro, espectáculos que dejaban boquiabiertos a todos los presentes. Entre muchos de los hombres más fornidos de la época, atletas, luchadores y forzudos, se extendió la costumbre de retarla a un combate en el ring, y como os podréis imaginar… ¡nunca nadie logró vencerla!

Rompiendo con cualquier estereotipo de mujer forzuda ligada a términos de masculinidad, Katie fue una mujer tremendamente presumida y coqueta, con una cuidadísima estética que irradiaba feminidad, y el magnetismo de un carácter que desafió las restricciones morales de su época, hablando abiertamente sobre sus gustos más íntimos en varias entrevistas que agitaron a la opinión pública de la época. Su carisma y su fuerza, en todos los aspectos, la convirtieron en una abanderada de la lucha por el derecho de las mujeres al voto, y se la acabó conociendo popularmente como Sandwina la Sufragista.

Mabel Stark

Es incuestionable que se requiere de un valor extraordinario para atreverse a domar a grandes fieras, como os podréis imaginar. Uno de los mejores ejemplos de ello es el de Mabel Stark, una artista tremendamente conocida en los años 20 por su gran habilidad y arrojo como domadora de leones y tigres. Sus números fueron tan aclamados en su momento que llegó a convertirse en el espectáculo principal de todos los que se realizaban con animales en el Circo Ringling Bros. y Barnum& Bailey. A día de hoy, su nombre sigue siendo un referente de constancia y capacidad de superación, ya que durante su carrera llegó a sufrir dos ataques brutales de sus tigres, por los que recibió la friolera de 378 y 175 puntos de sutura, respectivamente. Lejos de acabar con su carrera, aquellos terribles episodios fortalecieron su determinación para llegar a convertirse en la mejor domadora de todos los tiempos.

Pinito del Oro

María Cristina del Pino Segura, más conocida como Pinito del Oro, nació en el año 1931 en Las Palmas de Gran Canaria. Fue la menor de siete hermanos de una gran familia de artistas circenses, los Hermanos Segura, y muy pronto, a pesar de no poseer grandes habilidades innatas, a base de tesón y empeño, subió por primera vez al trapecio a la edad de once años para comenzar su prometedora carrera en el circo familiar. Siendo aún menor de edad, su destacado trabajo y su impecable técnica hicieron que fuese contratada por el representante en Europa del Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus, debutando en 1950 en Nueva York con esta compañía, para la que trabajó durante nueve intensos años en los que cosechó grandes éxitos y recibió prestigiosos premios internacionales, llegando incluso a recibir una oferta para aparecer en la famosa película "El mayor espectáculo del mundo".

Tras sufrir tres gravísimos accidentes que casi le cuestan la vida, se retiró de las pistas en 1961, y a su regreso a España fue recibida como una grandísima estrella mundial. Su reaparición artística se produjo en el año 1968 en el Circo Price de Madrid, del que fue su mayor reclamo durante años. En una de sus exitosas giras de verano sufrió de nuevo una aparatosa caída, y tras su recuperación volvió a realizar algunas actuaciones esporádicas, pero finalmente anunció su retirada definitiva del trapecio el 17 de abril de 1970. A lo largo de su carrera, fue galardonada con multitud de premios internacionales tan prestigiosos como la Medalla de Oro del Circo Scott de Suecia, el de Reina del Festival Mundial, y el Premio Nacional del Circo de 1990. Además tuvo tiempo de cultivar otras facetas artísticas, publicando varias novelas como  Nacida para el circo”, y llegando a quedar finalista en los premios de literatura Blasco Ibáñez y Ciudad de Oviedo.

La reina del trapecio” fue sin duda una mujer realmente excepcional suspendida sobre la pista de un circo, pero también una talentosa artista fuera de él.

Antoinette Concello

La historia de Antoinette Comeau es realmente curiosa. Nacida en Canadá en 1909, la temprana separación de sus padres la llevó a vivir en un convento hasta los 16 años; una de sus hermanas, con la que apenas había tenido relación, se había casado con un trapecista y le envió una carta con una entrada para el circo en el que trabajaba su marido; Antoinette aceptó entusiasmada la invitación y asistió con su hermana a aquella función que la cautivó de tal modo que ya jamás regresó al convento. Bajo aquella carpa se enamoró para siempre del mundo del circo, se enroló en esa misma compañía y comenzó su formación como trapecista, hasta llegar a consagrarse como una de las más admiradas artistas de este espectáculo, llegando a ganarse el sobrenombre de “la mejor mujer voladora de todos los tiempos”. Su habilidad sobre un trapecio era tal que todavía hoy es reconocida como la primera mujer en conseguir realizar un triple salto mortal aéreo. Acabó su carrera siendo la directora del prestigioso espectáculo aéreo del Circo de Ringling, y fue la mentora de algunas de las más grandes acróbatas de todos los tiempos, como Betty Hutton o Dorothy Lamour.

Aquí concluye nuestro pequeño homenaje a algunas de las más grandes artistas circenses de todos los tiempos, mujeres que hicieron gala de un talento tan extraordinario e irrefrenable que las condujo a obtener el reconocimiento y el éxito profesional, a pesar de enfrentarse con infinidad de vetos sociales que para la mayoría de sus compañeras supusieron el abandono de sus carreras y la subyugación al rol familiar impuesto tradicionalmente para las mujeres.

Muchas otras artistas quedaron relegadas a un segundo plano, y su gran talento se perdió en el anonimato; es nuestro deber seguir rebuscando entre las páginas de la historia para redescubrir sus nombres y sus fascinantes vidas, y otorgarles nuestro más sincero reconocimiento, ¿no creéis?

 

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