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Historia del Circo Moderno: origen y evolución

Historia del Circo Moderno: origen y evolución

¡Hola de nuevo amigos del circo!

Hoy volvemos a echar la vista atrás en busca del origen del circo moderno, y para ello retrocederemos en la historia hasta hallar los más primitivos espectáculos de entretenimiento en los que se mostraban las destrezas y habilidades de los artistas de la época, y que en el futuro serían la materia prima que daría origen a este espectáculo tan maravilloso que hoy conocemos como circo.

Foto de cabecera: Andrew Dunn

Como ya mencionamos en este post sobre los payasos del circo, en la Antigua China y en el Egipto faraónico ya existían ciertas figuras dentro de las cortes de emperadores y faraones que podrían ser similares a lo que hoy conocemos por payasos, de la misma forma que ya existían algunos espectáculos de entretenimiento basados en acrobacias y juegos malabares, pero tan elementales que al lado de los números circenses actuales, estas funciones resultan tan básicas y rudimentarias que las diferencias comparativas resultan abismales.

De ahí que en muchas ocasiones se haya atribuido a ciertos hechos históricos los orígenes del Circo, pero en muchas ocasiones estas asociaciones tan directas no son del todo acertadas. Es más, el principal problema es que no existe demasiada documentación sobre los orígenes del circo, y esto da pie a que se generen un sinfín de historias y leyendas paralelas que no se asemejan del todo con la realidad.

Un ejemplo claro está en la manida versión de que el origen del Circo moderno proviene del Circo Romano. El punto en común es la palabra “circo”, que hace referencia a “círculo”, por la forma circular u ovalada de los recintos en los que se realizaban todos estos espectáculos, pero evidentemente el tipo de funciones no tenía nada que ver, ¿verdad?

Origen del las disciplinas circenses

El entretenimiento ha sido algo consustancial a todas las civilizaciones a lo largo de la historia, como bien podemos imaginar. Las diferencias más notables las encontramos en el contexto histórico y social en el que se llevaban a cabo.

Tanto en la Antigua Grecia como en Roma, había artistas callejeros que hacían espectáculos públicos con malabares y acrobacias. De hecho, en Grecia ya existía un lugar llamado Krikos, muy similar al actual circo, un espectáculo itinerante con actuaciones de teatro, malabares y acrobacias, que gozaba de una gran aceptación popular.

De igual manera, hace unos 5000 años ya había artistas cómicos que realizaban sus funciones bufas para despertar las risas del público, personajes relacionados claramente con los actuales payasos, pero el contexto de sus espectáculos los hacía tan diferentes que una comparación realista resulta imposible.

De hecho, este tipo de espectáculos primitivos no evolucionaron e incluso llegaron a desaparecer durante la Edad Media. Esta larga y oscura época de la historia se caracterizó en gran medida por el estancamiento en prácticamente la totalidad de las disciplinas artísticas consideradas menos ortodoxas. ¡Menos más que llegó el Renacimiento y todo cambió!

El Renacimiento supuso una increíble explosión cultural en muchos sentidos, y también lo fue en el mundo del Teatro y de las Comedias. La eclosión de estos espectáculos hizo que de nuevo se recobrase el interés por mostrar diferentes habilidades y talentos artísticos sobre un escenario, con el fin de entretener a un público cada vez más sensible, cultivado y exigente.

Y no sólo hablamos de teatros, también se produjo el surgimiento de multitud de espectáculos que se hicieron realmente populares en amplias regiones e incluso países de Europa por su novedoso carácter itinerante, siendo ésta una de las principales características que más tarde heredaría el circo moderno.

Philip Astley, historia e inicio del Circo Moderno

Ahora bien, el circo como estandarte del mundo entretenimiento, tal y como lo conocemos hoy en día,  tendría como origen de su historia un momento un poco más próximo a nuestra época.

¿Cuándo y dónde creéis que se formó el primer circo moderno?

Para responder esta pregunta nos tenemos que trasladar al siglo XVIII, en la década de los años 60, para descubrir al hombre que puso en marcha por primera vez un formato de espectáculo realmente similar al circo moderno: Philip Astley.

Fuente: Scoopnest

Astley era Sargento Mayor del ejército británico y luchó en la Guerra de los 7 Años, contienda que finalizó en 1763. Era muy conocido entre todos los soldados gracias a sus increíbles habilidades como jinete.

Tal era su pasión por los caballos que una vez finalizada la guerra, de vuelta en Inglaterra, en 1768 creó en Londres una escuela ecuestre donde enseñaba a otras personas a montar, mientras que por las tardes realizaba sus propios espectáculos como jinete. Precisamente, la pista en la que realizaba estos espectáculos era circular, siendo denominada por ello como el circo, corazón del recinto que recibió el nombre comercial de Anfiteatro Astley.

Imagen de la Universidad de Sheffield

Tras dos temporadas con su espectáculo, el Anfiteatro Astley era más reconocido por la habilidad de Asthley como jinete en “su circo” que gracias a sus labores como profesor ecuestre.

Sin embargo, 1770 sería el año clave en el desarrollo del circo. El Anfiteatro Astley había cosechado un gran éxito, pero tras varias temporadas comenzaba a presentar serios indicios de estar convirtiéndose en un espectáculo predecible, y su público comenzó a demandar novedades.

Ante el riesgo de que los espectadores terminaran por aburrirse ante los mismos números y dejasen de ir a sus espectáculos, Astley tomó una decisión que cambiaría el devenir del circo moderno.

Aun cuando la ciudad de Londres se encontraba realmente estancada en el desarrollo de espectáculos teatrales, Astley dio una vuelta de tuerca a su Anfiteatro y comenzó a incluir nuevos números. Ya sabéis, ¡renovarse o morir!

Para ello, contrató a artistas de diferentes disciplinas como bailarines, acróbatas o juglares que interpretaban sus espectáculos entre los números ecuestres de Astley, destacando entre ellos los números de su famoso clown, un personaje burlesco copiado del Teatro Elizabeth, que se volvió realmente popular entre el público del Anfiteatro Astley.

Así, entre espectáculos ecuestres y números de diferentes artistas, 1770 fue el año en el que el Circo Moderno vio la luz.

La imparable expansión del Circo Moderno por el Mundo

Debido a su tremendo y rotundo éxito, Astley continuó con su carrera emprendedora y lo hizo en París, abriendo el primer circo de la capital francesa: el Anfiteatro Anglois. Mientras tanto, siguiendo la exitosa estela de la compañía de Astley, los espectáculos de este tipo empezaron a surgir rápidamente aquí y allá, y ese mismo año Astley tuvo noticias de su primer competidor en Londres.

En 1782, un empleado y gran jinete del Anfiteatro Astley decidió crear su propio circo. Charles Hughes, famoso artista ecuestre, se asoció con el compositor Charles Dibdin para crear el Royal Circus and Equestrian Philarmonic Academy. ¡Y ojo! Si os dais cuenta, es aquí cuando se usa por primera vez la palabra “circo” para designar a este tipo de espectáculo.

Y la trascendencia de esta compañía en la historia circense no terminaría aquí, ya que precisamente, fue uno de los discípulos de Hughes el que cruzaría el charco para ser el precursor del circo en América. Hablamos de John Bill Rickets, y fue él quien abrió el primer circo de Estados Unidos, en la ciudad de Philadelphia en 1793, y también el que abrió el primer circo de Canadá, en este caso en el año 1797.

Tras esto, numerosas ciudades de gran tamaño en América comenzaron a tener su propio circo. Desde Nueva York a México DF, el fenómeno ya era imparable.

La evolución “estructural” del circo y la inclusión de nuevos personajes

Entre todos estos cambios, también empezaron a surgir nuevas inquietudes para los organizadores de estos espectáculos. En un primer momento, a la hora de crear un circo en una ciudad se construía un edificio íntegramente de madera, como ya se hacía con los teatros. Pero, ¿por qué hoy se reconoce al circo como un espectáculo itinerante?

La respuesta a esta pregunta la encontramos en Estados Unidos a principios del siglo XIX. En estos momentos, Estados Unidos  se expandía hacia el Oeste, desarrollándose a un ritmo vertiginoso. Fruto de esa voraz expansión, los artistas que realizaban diversos espectáculos necesitaban poder trasladarse con rapidez para llegar a todo ese nuevo público que se estaba desplazando continuamente hacia las zonas de expansión del país, regiones que prometían un sinfín de oportunidades para los habitantes de las nuevas colonias.

En un país en plena expansión con una población migratoria, ¿cuál sería la mejor forma de diseñar una estructura grande y fácil de montar y desmontar? Efectivamente, aquí surgieron las primeras grandes carpas. Fue en torno a 1825 cuando Joshuah Purdy Brown comenzó a utilizar estructuras desmontables que soportaban una enorme carpa, para poder mover su espectáculo con rapidez y facilidad por todo el nuevo territorio estadounidense.

Gracias a su eficacia, en unos 10 años casi todos los circos del país utilizaban este método para convertirse en un espectáculo itinerante, un novedosos y atractivo formato de entretenimiento que era muy bien recibido en cada ciudad a la que llegaba.

Biblioteca Nacional de Washington

Pero no sólo en esta época cambió el recinto en el que se realizaba el espectáculo, también cambió sustancialmente el tipo de negocio. En Europa, a finales del siglo XVIII, todos los circos eran creados alrededor de los principales artistas que protagonizaban los números más exitosos.

Pero a partir de 1835, aparecen en Estados Unidos las primeras figuras de los grandes empresarios que dirigían enormes compañías de circo. Todo surgió a través del asociacionismo que diferentes ganaderos y  propietarios de animales exóticos de Somers llevaron a cabo con el fin de empelar a sus animales en el circo. Entre ellos estaba Hachaliah Bailey, el cual ya había cosechado un gran éxito a través de la exhibición de un elefante africano que poseía llamado “Old Bet”, y este pequeño empresario del mundo del espectáculo jugó un papel fundamental en la atracción que sintió P.T. Barnum por el mundo del circo. Este político y empresario se asoció en sus inicios con James Anthony McGinnis, quien de pequeño había sido adoptado por el primo de Hachaliah, Frederick Bailey, y así se empezaron a crear los lazos que unirían para siempre los apellidos de las más grandes familias de la historia de los espectáculos circenses.

Museo de Historia de Chicago

Esta fue la semilla de la que años más tarde surgiría el Barnum& Bailey Circus, y posteriormente Ringling Brothers and Barnum& Bailey Circus, el circo más famoso y longevo de la historia, que estuvo operativo hasta el año pasado, como pudimos conocer con detalle en este artículo del blog.

Como podéis ver, la historia del circo moderno es realmente apasionante. Una historia en la que la inquietud, la determinación y el empuje de ciertas personas visionarias con unas cualidades únicas e irrepetibles, dio lugar al nacimiento de los más bellos espectáculos que siempre han despertado la admiración y la fascinación del público de todas las edades, en todas las partes del planeta, a lo largo de toda la historia. Por algo el circo ha sido, es, y siempre será conocido como ¡¡el mayor espectáculo del mundo!!

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